Por: Nicolás Pernett

 

No se dejan de producir noticias sobre García Márquez. Lo último fue la llegada de sus cenizas a Cartagena. Sin embargo, ¿para qué es usada hoy la memoria de nuestro más grande escritor? ¿Su presencia mediática se traduce en más lectores?

Garcia “Marketing”

Las cenizas de Gabriel García Márquez reposarán a partir de ahora en Cartagena, en el Claustro de La Merced, actual edificio de posgrados de la Universidad de Cartagena. En el edificio se ha construido un mausoleo con un busto del escritor, y se espera que el antiguo convento se convierta en un lugar turístico más entre los circuitos de la muy visitada Cartagena de Indias.

No es la primera vez que la memoria de un escritor se usa como atractivo turístico para una ciudad. Muy conocidos son en Dublín los tures del Blomsday que se hacen cada año para reproducir las acciones de la novela Ulises de James Joyce, y muy visitadas son las casas-museo donde vivió Pablo Neruda en Santiago, Valparaíso e Isla Negra, en Chile, donde el turista puede encontrar desde objetos personales del poeta hasta suvenires coleccionables.

Nada se opone a que Colombia haga lo mismo con su celebridad más universal, y parece que Cartagena ha ganado el concurso para quedarse con la sede del “realismo mágico” y explotarlo comercialmente. Ni Aracataca, donde el peregrino del culto garciamarqueano no puede a veces ni encontrar agua para lavar sus pies, ni Bogotá, donde las mariposas amarillas mueren por la contaminación vehicular, han podido consolidar rentables proyectos de turismo de proyección internacional en torno a García Márquez.

Cartagena, por el contrario, no solo cuenta con recorridos que evocan las escenas de algunas de las novelas ambientadas en esta ciudad, sino que tiene el prestigio de haber sido elegida por el propio Gabo para ser la sede de su escuela de periodismo y el lugar de emplazamiento de su casa más querida. Y el mausoleo y la cátedra sobre García Márquez que abrirá la Universidad de Cartagena vienen a sumar nuevas atracciones a este bazar literario.

En este tema no hay que llamarse a engaños. No se está hablando de una divulgación reflexiva de su pensamiento ni de una comprensión más profunda de su obra. Estamos hablando de mercadeo turístico puro y duro, únicamente destinado a que más personas viajen a Colombia e incentiven la economía con sus compras de recuerdos y chucherías (y, tal vez, también se animen a leer algunas de sus páginas).  

Si el país tuvo entre sus hijos a uno que significó tanto para tanta gente, no es reprochable que lo use ahora como anzuelo para atraer entusiastas de todo el mundo, siempre y cuando eso no signifique una deformación exagerada de su personalidad ni una simplificación complaciente de su literatura.

No quedar mal con nadie

Con la decisión de traer los restos del escritor a su país de origen, su familia también parece estar haciendo un acto de equilibrio político después de que poco tiempo después de su muerte el país se escandalizara (puerilmente como en todos nuestros escándalos) por la noticia de la venta de sus archivos personales a la Universidad de Texas.  

A pesar de que la sola idea de un destino tan glorioso como el que tuvo, hubiera hecho reír al García Márquez de 21 años que llegó por primera vez a Cartagena, es un hecho que el destino le deparó el extraño sino de convertirse en uno más de los símbolos patrios que se enumeran entre las posesiones de la Mamá Grande:

“(…) los derechos del hombre, las libertades ciudadanas, el primer magistrado, la segunda instancia, el tercer debate, las cartas de recomendación, las constancias históricas, las elecciones libres, las reinas de la belleza, los discursos trascendentales, las grandiosas manifestaciones, las distinguidas señoritas, los correctos caballeros, los pundonorosos militares, su señoría ilustrísima, la corte suprema de justicia, los artículos de prohibida importación, las damas liberales, el problema de la carne, la pureza del lenguaje, los ejemplos para el mundo (…)”.

Y como símbolo patrio su nombre y legado se han convertido en un objeto de disputa entre los chovinistas de siempre que no le perdonan las elecciones de su vida, vivida por tanto tiempo por fuera de nuestras fronteras. Por eso la decisión de traer sus restos a una ciudad colombiana parece tener mucho de estrategia para no desairar los egos de un país tan preocupado por presumir de sus pocos orgullos.

Sin embargo, es innegable que García Márquez llegó a convertirse en un auténtico emblema universal, querido desde Irán hasta Cuba, y tal vez uno de los síntomas de madurez cultural del país algún día sea comprender que ese hermanamiento global, hecho en el país sin fronteras de la literatura, nos sirve para conectarnos con el ancho mundo que desconocemos y dejemos de recelar lo que consideramos únicamente nuestro. García Márquez fue un regalo de la especie humana para la especie humana, no solo un embajador de Colombia ante el mundo.

Lo que importa es leer

Nuestro problema sigue siendo que estas actividades comprensiblemente coexistentes con el fenómeno cultural de un escritor tan famoso (su uso como atractivo turístico, las luchas por la “propiedad” de su memoria, los bustos en bronce y los homenajes presidenciales) terminan sustituyendo el más importante acto de todos: leerlo. Y creemos que su legado sigue vivo, simplemente porque no se ha dejado de hablar de García Márquez.

La realidad, sin embargo, es que es muy posible que en el futuro sean otros países los que aprovechen mucho más a García Márquez que nosotros, simplemente porque lo leen más. Mientras en Colombia muchos siguen viviendo del cuento de sus parrandas, es en otras latitudes donde se hacen las tesis más interesantes sobre su labor periodística o las valoraciones más iluminadoras sobre sus novelas, y es en los metros subterráneos de esos países donde todavía se ven a jóvenes lectores embrujados por el descubrimiento de su prosa magistral.

Sin duda sus libros se siguen vendiendo en Colombia, pero el desconocimiento casi total de su obra parece seguir siendo la constante. Para comprobarlo no hay sino que ver la inmensa cantidad de supuestas frases de García Márquez que circulan por las redes sociales llenas de ridículos mensajes de autoayuda o de acaramelados y complacientes versos, que tantos incautos toman como una genialidad más del premio nobel colombiano, cuando cualquiera que haya posado sus ojos sobre algunos de sus libros los vería como un timo más del internet.

Alguna vez el historiador Eduardo Posada Carbó dijo que los colombianos no eran buenos lectores, pero sí eran buenos lectores de García Márquez. Yo no estoy tan seguro.  

Historiador.   

Fuente: Razón Pública   (Arte y Cultura )

 

Por: Ricardo Rondón Ch.

La Pluma & La Herida

Jorge Consuegra, el profesional, el colega, el ejemplar esposo y padre, el insuperable amigo.

A mi amigo Jorge Consuegra le debe estar sonando en este momento el Magnificat de Joan Sebastián Bach, uno de los conciertos preferidos del periodista, escritor, editor, gestor cultural, pero por encima de todo, Señor y Amigo, con mayúsculas, en su franqueza y legitimidad, tan escasos en estas épocas fariseas.

El Magníficat, apenas uno de los subrayados en su larga lista de querencias y afectos con la música clásica, de la que se preciaba tener una buena colección en su refugio del sector de Quinta Paredes, en Bogotá. El Magnificat como entrada triunfal a los reinos prometidos, con la sonrisa amable que siempre lo distinguió, y con la satisfacción del deber cumplido.

Porque fue un incansable Consuegra en el oficio que hizo suyo y de todos como catedrático y colega, el Periodismo, incluso en los últimos años en que transcurrió su batalla de yelmo y lanza con una leucemia mieloide aguda, la misma que puso fin a su existencia en la noche del pasado viernes 20 de mayo de 2016.

Cuando no estaba al frente de sus estudiantes de claustros docentes como INPAHU, la Universidad Central o el Externado de Colombia, entre otros, le sorprendía el alba escribiendo los libretos para un programa de radio o de televisión, preparando el chat para un nuevo entrevistado de su habitual columna de El Espectador, redactando el comunicado para medios de un escritor o un artista al que estaba asesorando, o reunido con Carlos Eduardo Castro Arias, Ileana Bolívar y H. Holguín, para el cierre de la revista Libros y Letras que él fundó y dirigió.

La Cultura fue el ‘Rocinante’ de este Hidalgo a contra molinos en una región no precisamente la de La Mancha, donde a la farándula y al chismorreo se le dedican veinticinco minutos y más de un noticiero televisivo, y a la cultura, veinticinco segundos.

Conocí a Jorgito -como lo llamaba cariñosamente- de hace más de veinticinco años, cuando él, además de su rango de profesor universitario, se desempeñaba como director de comunicaciones de Editorial Planeta. Le pareció un golpe de estado al rotativo donde yo trabajaba, el desaparecido diario El Espacio, que le hubiera propuesto al editor una columna de reseñas de libros y cultura.

El editor, Alberto Uribe Gómez, que años atrás había recibido su cartón de periodista de la Universidad Complutense de Madrid, de manos del generalísimo Franco, y que veía a los poetas, los libros y la cultura como manifiestos patéticos y peligrosos del comunismo, aceptó a regañadientes mi proposición, pero me mandó la columna a la misma página donde pautaban los brujos, las clínicas de embarazo, los trasnochaderos alegres de Chapinero, y el consultorio sexual. Me dio grima.

-Hágale, Negro, no desfallezca. Sea puntual con la columna que yo lo apoyo con libros-, fue la moral que me dio Jorge.

Ese fue el comienzo de una amistad fortalecida en el tiempo, en la cercanía y en la distancia, hasta hace un par de meses que me envió un correo para recordarme que pasara a su apartamento por unos libros, y para darme positivas noticias de su recuperación.

Fue Consuegra el que intercedió por mí hará unos veinte años en un hotel del norte de Bogotá, donde el cantautor español Joan Manuel Serrat concedía un carrusel de entrevistas. La jefe de prensa de BMG, sello en ese entonces del catalán, dijo altisonante que solo estaban autorizados El Tiempo, Semana, Cambio y Cromos. .A mí me dejó por fuera.

Sin embargo, yo llevaba como plan B un cuestionario de 50 preguntas escrito a máquina en un rollo de teletipo, y Consuegra, ante el desplante de la comunicadora arribista con este levantamuertos de El Espacio, se camufló en el lobby, ubicó al manager de Serrat y le entregó el enrollado.

No había pasado veinte días cuando timbró el teléfono en mi escritorio:

-¿Aló?

-¿Rondón?

-Sí, ¿con quién?

.-Le habla Serrat. Estoy en Santiago de Chile y le acabo de poner por fax las respuestas al cuestionario que me hizo llegar. No se las respondí todas, pero sí la mayoría. Me gustaron. Hasta luego.

Sin palabras.

De ese calibre era la amistad que depositaba en uno Jorge Consuegra, el del espíritu magnánimo y condescendiente.

En otra época, cuando él era titular de comunicaciones de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, convenimos en publicar una serie de entrevistas con los integrantes del colectivo musical para que explicaran el origen, las características y la función de cada instrumento.

Así los lectores se enteraban de la historia del fagot, del corno francés, de todos los vientos, de los conjuntos de cuerdas, de la percusión, de la compleja labor del director, de las partituras, etc. En ese proceso hubo un cambio administrativo y Consuegra, por presiones políticas, se vio obligado a renunciar. A la periodista de etiqueta fashion que lo sucedió no le pareció interesante continuar con la serie. Y hasta ahí llegó la labor pedagógica.

Consuegra era una turbina para generar ideas encaminadas al respaldo y a la divulgación cultural. Golpeaba puertas a diestra y siniestra. Hacía cualquier cantidad de esfuerzos para conseguir patrocinios. Muchas veces sacrificaba hasta su propio bolsillo. Era un filántropo sin pretensiones. Nunca tuvo una mínima muestra de revanchismo o codicia.

Tuvo el ojo certero de apuntarle al Premio Nacional de Literatura respaldado por su agencia de noticias culturales y su revista Libros y Letras. Un galardón honesto que partió diferencia con los de los inflados del glamour y el mercadeo de las grandes editoriales, donde los lectores tenían la última palabra para reconocer por puntaje al mejor de cada año. Por ese pedestal desfilaron, entre otros: Germán Espinosa, David Sánchez Juliao, Manuel Zapata Olivella, Rafael Humberto Moreno Durán, Laura Restrepo, Jairo Aníbal Niño, Evelio Rosero, Jorge Eliécer Pardo.

Para destacar también el gesto que tuvo con Milciades Arévalo, director de hace 30 años de la revista literaria Puesto de Combate, quien el año anterior ganó el premio a Mejor Gestor Cultural del Ministerio de Cultura. Consuegra le hizo una entrevista tan extensa y por lo mismo sustanciosa, que fueron necesarias dos ediciones de su revista.

Arévalo, que se ha comido todo el asfalto y el polvo callejero del mundo como vendedor de pauta, fotógrafo, entrevistador, redactor, mensajero, cobrador, editor y hasta diagramador, para no dejar morir su proyecto, sabe más que nadie de estas faenas quijotescas en pro de la cultura que, como las de Consuegra, muy pocos tienen en cuenta y agradecen.

En todo el tiempo que lo conocí, a Jorge nunca le vi el ceño fruncido de disgusto. Quienes aprendieron de él en la cátedra o en la práctica, dan testimonio de un caballero en todo el sentido de la palabra. Mamagallista, sí, como buen santandereano. Su chispa, sus bromas, sus gracejos, eran de colección. Conversar con él, una delicia.

Uno no acaba por entender cómo el destino impío y rocambolesco se ensaña de la noche a la mañana con personas íntegras en todo sentido como Jorge, a quien nunca le vi un cigarrillo entre labios. Muy de vez en cuando una copa de vino por razones sociales. Por el contrario, los domingos, camino al periódico por la avenida 26, me lo encontraba a primera mañana de cortos y casco sobre su bicicleta.

-¡Neeeegro!, exclamaba desde la biela rumbo al aeropuerto, meta final de la ciclovía. Y se le escurría por todo el cuerpo la alegría.

Por eso ahora que escribo estas líneas en su memoria no me duele su partida. Por el contrario, celebro todos sus logros y quimeras a pesar de las durezas, los intentos fallidos, las fatigas. Cumplió como profesional, como amigo, como esposo, como padre de su tierna e inteligente Natalia, que era su pedazo de cielo, su adorada niña.

Que siga sonando en la eternidad el Magnificat y todo Bach, sus cuartetos barrocos, sus conciertos de Brandenburgo, sus tocatas y fugas.

Sólo un guiño Jorgito al último verso del réquiem de Amado Nervo, a manera de colofón de tu pródiga y ejemplar existencia: 

Amé, fui amado/ el sol acarició mi faz

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Fuente: _RAM_

Homenaje a un amigo y maestro - Reporterosonline.

 

 

 

La legendaria banda de los Rolling Stones iniciaron su esperado concierto con un “Hola Bogotá, Hola Colombia de Sir Mick Jagger”, en medio de un estadio repleto de fans que lo siguió a rabiar.

La noche esperada por más de 50 años se convirtió en el escenario de Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ronnie Wood, que deleitaron con sus canciones famosas a los más de 45.000 espectadores que vibraron en medio del sonido de los Stones.

La sorpresa la dio el colombiano Juanes cuando  se unió al cuarteto británico y los acompaño para entonar “Beast of Burden”, en medio de una noche helada que se fue calentando con el impactante sonidos y el show de Jagger que mostró que a sus 73 años sigue siendo el amo de las tarimas.

Lo de anoche fue apenas el interludio de lo que será el concierto en dos semanas cuando la legendaria banda toque por primera vez en la histórica  isla de Cuba.

“Una cosa es escuchar su música y otra verlos en vivo dijo Juanita Machado una bogotana de 24 años que lamentó que sus padres no hubieran podido asistir al magnifico show que protagonizaron los Rolling Stones la noche del jueves en el Estadio el Camping”.  

“Crecí escuchando su música y  cuando anunciaron su venida a Bogotá, creí que se trataba de otra promesa, finalmente pudimos disfrutar en vivo de su actuación y no lo vamos olvidar nunca, aseguró José DiazGranados un costeño de 59 años  que asistió acompañado de Mariana Alvarado una rubia de 32 años. Ver a Jagger, a keith Richards, Charlie Watts y Ronnie Wood, en Colombia es para no creerlo, aseguró Carlos Montero un Antioqueño, que esperó la venida a al país de la banda durante más de 30 años.

La banda tocó su inolvidable Satisfatión, Far Away Eyes, Sympathy for The Devil  y Start Me Up entre otras. Como teloneros se presentó a la banda colombiana "Diamante Eléctrico" en un concierto donde los colombianos que estuvieron presentes vibraron en medio de una noche donde el frío simplemente sirvió de complemento al show de una banda que ya alcanzó la leyenda.

RTVC estará presente con sus marcas Señal Colombia, Canal Institucional, Radio Nacional, Radiónica y Señal Memoria, en la XXIX edición de la Feria del Libro de Bogotá con una programación especial pensada para sus audiencias y para el público asistente a Corferias.

El Sistema de Medios Públicos se une a la fiesta de la literatura y a partir de este martes 19 de abril desde su stand en el Pabellón 14, comienza a llevarles a los colombianos los pormenores de la FILBo, que este año tiene como país invitado a Holanda y a grandes figuras como la premio Nobel de Literatura Svetlana Alexiévich y de Paz, Jody Williams.

Radio Nacional con una carga enorme de Colombiología transmitirá desde Corferias La Señal de la Mañana, La Onda Sonora, El Atardecer y Afrocolombia, por lo que será común encontrarse por ahí a los presentadores Juan Carlos Garay, Luisa Piñeros, Deysa Rayo o Andreiza Anaya, hablando con sus invitados y los asistentes sobre literatura, periodismo, paz y reconciliación.

Además, como en años anteriores, Radio Nacional tendrá entre el miércoles 20 y el viernes 29 el Noticiero de la Feria, conducido por Jaime Andrés Monsalve, que acompañará a los colombianos de todas las regiones del país a la hora del almuerzo (12m a 1:00 p.m.) para contar sobre lo más destacado de la programación y entrevistar a importantes escritores invitados, en un diálogo ameno con los autores sobre las experiencias, las lecturas, los viajes y la música que marcaron sus obras.

La emisora juvenil Radiónica, por su lado, estará dictando La Clase desde Corferias con ‘El Profe’ Álvaro Gonzalez y Simona Sánchez. La emisora emitirá también desde el stand de RTVC, los programas Tardes Radiónica, Rock’n roll radio, Radiónica Top 25, Chévere pensar en voz alta y Playlist Radiónica.

Otra de las propuestas interesantes de RTVC y su participación en FILBo, es la Cápsula de la Memoria, iniciativa de Canal Institucional y que estará ubicada frente al Pabellón 14, hasta donde los visitantes a la Feria podrán acercarse y grabar un video con un mensaje sobre la paz.

También en las afueras del Pabellón de Holanda, el Proyecto Señal Memoria tiene preparada una exposición especial para gomosos, curiosos y coleccionistas, de la que hacen parte discos de todas las épocas y tamaños, una muestra de audios sobrecogedores como los del Bogotazo, otros más rumberos como los de los festivales musicales de todo el país y unos más, divertidos y dramáticos como los radioteatros. Lo mejor de todo es que sin siquiera tocarlos, los visitantes serán los encargados de manipularlos y de paso podrán interrogar a las personas encargadas de conservar y digitalizar estas joyas que mientras más viejas, mas encantadoras y cargadas de historias.

La celebración del Día del Niño en FILBo correrá por cuenta de Alharaca, una iniciativa que generó espacios de encuentros para lograr la interlocución entre niños, niñas y adultos y que hoy es más un concepto que evoca diversas formas de interactuar y construir con los niños; Maguaré, el portal web de libre acceso a contenidos artísticos y culturales especializados en primera infancia y Mi Señal, el universo infantil de Señal Colombia en el que los niños tienen #TodoPorDescubrir en contenidos y experiencias interactivas, diseñadas para que se diviertan y aprendan. 

Para esté día tan especial -sábado 30 de abril- a partir de las 11:00 a.m. en el stand de MinCultura se tiene preparado un taller en el que niños y niñas junto a sus familias, podrán disfrutar de diversas actividades lúdicas, divertidas y educativas.

Los niños de primera infancia tendrán una entretenida actividad en torno al premiado programa infantil Camusi, Camusi y sus protagonistas Remi y Sol, quienes contagiarán a los más pequeños con su espíritu musical. Esta coproducción de Animaedro Estudio de Animación  y Señal Colombia ha sido ganadora de estímulo del Ministerio de Cultura.

Los niños más grandes disfrutarán la actividad que les trae la multipremiada serie Puerto Papel, donde la creatividad y las manualidades son protagonistas. Esta es una coproducción de Zumbástico Studios y Señal Colombia, Gloob, Pakapaka y TVN.

El sábado 30 de abril a las 3:00 de la tarde, en el Gran Salón Ecopetrol, el canal Señal Colombia tendrá el conversatorio De las letras a la pantalla de televisión, sobre el proceso creativo de llevar las experiencias y vivencias a la escritura y de las letras a un proyecto de televisión para construir una buena historia.

Entre los invitados al conversatorio, que será moderado por el periodista Eduardo Arias, estarán Diana Díaz, directora de Señal Colombia; Patricia Ayala, directora del documental Mutis, que se estrena en la pantalla de Señal Colombia el domingo 24 de abril a las 9:30 de la noche; Harold Romo, productor de Letra Urbana, serie que estrena por estos días su segunda temporada y quien estará acompañado por los escritores Carolina Sanín (Los niños / Ponqué y otros cuentos / Todo en otra parte) y Nahum Montt (Hermanos de Tinta / Lara / El eskimal y la mariposa). 

La reedición de  “Mi Lucha” la obra comentada de Adolf Hitler puesta a la venta después de 70 años de la muerte del líder Nazi, desapareció en pocas horas de los puestos de venta, ante la masiva oferta de compradores.

Así lo confirmó el Instituto de Historia Contemporánea de Múnich, editor de la obra escrita por Adolf Hitler durante los dos años que estuvo preso en una prisión de Baviera y que se convirtió en su manifiesto político con el que adoctrinó al pueblo alemán para su asalto al poder en 1933.

Los 4.000 ejemplares puestos a la venta por un precio de 59 euros fueron rapados y  muchos de ellos fueron comprados por coleccionistas que esperaban atentos a la puesta en venta de esta nueva edición de Mein Kampf que cuenta con 3.700 comentarios realizados por miembros del Instituto de Historia Contemporáneo de Múnich que participaron en el análisis durante cuatro años de la obra del Führer aleman.

Fue tal el impacto que causo la  oferta del libro de Hitler en las librerías del mundo, que en Estados Unidos  Amazón alcanzó precios de reventa hasta por 375 euros.

La edición comentada del IfZ, aunque amparada por la libertad de investigación científica establecida en la Carta Magna alemana, busca desmitificar desde el estudio profundo realizado por historiadores y filósofos la personalidad de su autor y las circunstancias que lo llevaron a escribir su manifiesto en los años en que buscaba llegar al poder de la mano del partido nacionalsocialista alemán. 

La obra publicada en 1925 alcanzó su mayor tiraje durante 1930 cuando ya se había regado por toda Alemania la doctrina Nazi que termino de la mano de Adolf Hitler precipitando la Segunda Guerra Mundial 

 

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El aliado un film de espias detrás de las lineas nazis

Documental "Ningún Solicitante" - la búsqueda de asilo del padre de Ana Frank-

 

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