Pedro Fuquen, periodista y columnista invitado

Por: Pedro Fuquen

El resultado de una medida que parecía muy favorable a la población, terminará siendo una explosión de contagios, en las próximas semanas por la indisciplina. No hubo control y los centros comerciales hicieron su agosto, con ventas y precios reajustados.

Es increíble el comportamiento de la población, que perdió el miedo al pánico de la pandemia. No creen, porque no les ha tocado y tampoco les duelen, los más de dos mil muertos. Somos compradores impulsivos.
La población se queja, de que no llegan las ayudas, que no hubo mercados y que la gente muere de hambre. Que tan cierto es, cuando en el sur de Bogotá, fue necesario cerrar los centros comerciales, lo mismo que en Cali y otros lugares.

Los compradores llevaron a sus casas, elementos que no necesitaban, con ofertas que no existían y con dinero que no tenían y que ahora producen un endeudamiento que
solo favorece al sector financiero y al comercio organizado.

Lamentable que el comercio haya abusado de los clientes, subieron los precios y no hubo descuentos de los comerciantes, ni ofertas de las empresas. El no cobro del IVA, es un alivio del gobierno que descontó el odioso impuesto, mientras que los almacenes no hicieron ningún esfuerzo, pero le cuadraron la caja a los bancos.

Es muy triste que la gente no crea que la situación es de máximo riesgo, que nos llevan a manejar cifras de cincuenta mil muertos al final del año. En quince días tendremos cien mil contagiados y tres mil muertos.

El gobierno cometió el error de no cobrar el IVA, como una mano tendida, pero no advirtió la situación que podían precipitar las congestiones de los centros comerciales y la turba que no podía ser atendida, en tan poco tiempo.

Hay curiosas coincidencias, día 19, viernes 19, coronavirus 19, día del Sagrado Corazón de Jesús en Colombia, víspera de puente.

Ninguna autoridad fue previsiva, aunque muy temprano y desde la noche anterior se vinieron las congestiones.

Lo grave que refleja un fenómeno que debe ser analizado por los expertos, ya que las compras fueron en tecnología y televisores. Los víveres y los elementos básicos de la canasta familiar, no tuvieron la demanda esperada. Tenemos que reflexionar.

Sin duda alguna, hubo un desbordamiento de la población por salir y por sentir cierta libertad que echó por tierra la cuarentena de más de noventa días.

Nos regresaron atrás y nos vamos a enfrentar a corto plazo a una congestión en los sistemas de salud en todo el país, por el comportamiento de la población que nadie entiende.
Finalmente, hay mucho desempleo, gente sin trabajo, la situación causa incertidumbre, así que los expertos preguntan con cierta sorna y perspicacia. ¿De donde salió la plata?, La mayoría de las compras, por más de cinco billones de pesos, no fue en efectivo, llenaron sus tarjetas de crédito, comprometieron su tranquilidad futura.

La pandemia no ha pasado está en su momento más crítico y lo que hacemos son pausas para seguir con el aislamiento. Ahí está el peligro, hasta que llegue la vacuna.

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