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El Cáncer terminó con la vida de Popeye, el sicario más sanguinario de Pablo Escobar

Jhon Jairo Velásquez Vásquez, el jefe de sicarios de Pablo Escobar, nunca mostró arrepentimiento de sus miles de crímenes/foto- Youtube

Jhon Jairo Velásquez Vaáquez, conocido en el bajo mundo con el alias de Popeye, murió en la madrugada de este miércoles de un cáncer estomacal.

Vásquez quien se encontraba privado de la libertad desde mayo del 2018, luego de salir en libertad después de pagar 23 años de cárcel, se hizo celebre durante los años 80 y 90 como jefe de sicarios bajo las ordenes de Pablo Escobar Gaviria, durante la guerra que libró el Cartel de Medellín con el Estado Colombiano.

Popeye, como se le conocía en el mundo del hampa, fue uno de los principales autores de los crímenes más sanguinarios de la historia de Colombia, a el se le atribuía la participación en el magnicidio del candidato presidencial Luis Caros Galán, el ex procurador Carlos Mauro Hoyos, el director del diario El Espectador Guillermo Cano y de centenares de atentados terroristas con carros bomba donde murieron centenares de colombianos.

Alias Popeye, desde su juventud, se inició en la vida delictiva junto a Pablo Escobar y su grupo de sicarios como alias “Pinina”, Tayson, la Quica, el Arete ,el Mugre y los hermanos Prisco Lopera, asesinos a sueldo que durante más de dos décadas reinaron en el mundo del narcotráfico y libraron una guerra a muerte contra el estado y el no menos sanguinario cartel de Cali.

Jhon Jairo Velásquez, había quedado en libertad luego de estar en prisión 23 años y haber cumplido tres cuartas partes de su condena. Desde su salida a la calle se había convertido en toda una “celebridad”, para los medios de comunicación que lo mostraban y lo entrevistaban en busca de nuevas confesiones sobre su vida como mafioso a las ordenes del cartel de Medellín, incluso saco varios libros, construyo sus guiones para una serie de televisión y se convirtió en una especie de yutuber que desde las redes sociales intervenía y se manifestaba frente a las diferentes problemáticas del país.

Velásquez, nunca mostró arrepentimiento y en cambio se vanagloriaba con cinismo de su actuar violento, al punto que su libertad no duro mucho y fue de nuevo encarcelado por continuar delinquiendo, esta vez acusado de extorsión y concierto para delinquir. Al parecer nunca pudo desprenderse del todo de la vida delictiva, estaba demasiado marcado por los crímenes y muertos que pesaban en su conciencia al punto que terminó sus últimos días recluido y padeciendo tal vez el castigo que nunca le pudo imponer la justicia un cáncer terminal que se llevó todos sus secretos por contar y que tal vez nunca se conozcan.

En una de sus entrevistas aseguró que quería servir y a través de su experiencia poder enseñarle – a los jovenes de Colombia que no tienen por qué vender sus vidas por un Mercedes-Benz o por los cucos de una reina de belleza, como hice yo. Ojalá que me den esa oportunidad-

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