La primera foto de un agujero negro revelada después de años de investigación por un equipo internacional de científicos, se convirtió en un hito histórico para la ciencia.

Luego de más de dos años de adquirir y procesar datos, los científicos del programa Event Horizon Telescope (EHT) presentaron sus primeros resultados en una conferencia de prensa.

Los resultados se produjeron después de que ocho radiotelescopios apuntaran a dos de los gigantes cósmicos, uno en el corazón de nuestra galaxia, la Vía Láctea, y otro a casi 54 millones de años luz de distancia.

De acuerdo con la información científica, el agujero supermasivo en el centro de la galaxia Messier 87 perteneciente al cumulo  de Virgo es una estructura conformada por más de 1300 galaxias a miles de millones de años luz  del Planeta Tierra, por eso la importancia de este logro alcanzado por parte del grupo de científicos que permitió que hoy el mundo pueda tener la primer imagen y aclarar puntos importante que corroboran la teoría de la Ley de la relatividad de Albert Einstein, el primero en hablar de los agujeros negros.

 

 

 

 

Por DONNA WEAVER / RAY VILLARD, SPACE

La imagen captada por el Telescopio Espacial Hubble revela la autodestrucción gradual de un asteroide, cuyo material polvoriento expulsado ha formado dos colas largas y delgadas similares a cometas. 

La cola más larga se extiende a más de 500,000 millas (800,000 kilómetros) y tiene aproximadamente 3,000 millas (4,800 kilómetros) de ancho. La cola más corta es aproximadamente un cuarto de largo. Las serpentinas eventualmente se dispersarán en el espacio. 

El fenómeno muestra a un pequeño asteroide ha sido atrapado en el proceso de girar tan rápido que está arrojando material, de acuerdo con los nuevos datos del Telescopio Espacial Hubble de la NASA y otros observatorios.

Las imágenes del Hubble deja ver dos colas estrechas, como cometas, de desechos polvorientos que fluyen desde el asteroide (6478) Gault. Cada cola representa un episodio en el que el asteroide desprendió suavemente su material, evidencia clave de que Gault está comenzando a separarse.

Descubierto en 1988, el asteroide de 2.5 millas de ancho (4 kilómetros de ancho) se ha observado repetidamente, pero las colas de escombros son la primera evidencia de desintegración. Gault se encuentra a 214 millones de millas (344 millones de kilómetros) del Sol. De los aproximadamente 800,000 asteroides conocidos entre Marte y Júpiter, los astrónomos estiman que este tipo de evento en el cinturón de asteroides es raro, y ocurre aproximadamente una vez al año.

Observar cómo un asteroide se queda sin pegar le da a los astrónomos la oportunidad de estudiar la composición de estas rocas espaciales sin enviar una nave espacial para probarlas.

"No tuvimos que ir a Gault", explicó Olivier Hainaut, del Observatorio Europeo del Sur en Alemania, miembro del equipo de observación de Gault. “Solo tuvimos que mirar la imagen de las serpentinas, y podemos ver todos los granos de polvo bien ordenados por tamaño. "Todos los granos grandes (aproximadamente del tamaño de las partículas de arena) están cerca del objeto y los granos más pequeños (aproximadamente del tamaño de los granos de harina) son los más alejados porque son empujados más rápido por la presión de la luz solar".

Gault es solo el segundo asteroide cuya desintegración ha sido fuertemente vinculada a un proceso conocido como efecto YORP. (YORP significa "Yarkovsky-O’Keefe-Radzievskii-Paddack", los nombres de los cuatro científicos que contribuyeron al concepto). Cuando la luz solar calienta un asteroide, la radiación infrarroja que se escapa de su superficie calentada despeja el momento angular y el calor. Este proceso crea un pequeño par de torsión que puede hacer que el asteroide gire continuamente más rápido. Cuando la fuerza centrífuga resultante comienza a superar la gravedad, la superficie del asteroide se vuelve inestable, y los deslizamientos de tierra pueden enviar polvo y escombros a la deriva en el espacio a un par de millas por hora, o la velocidad de un humano que camina. Los investigadores estiman que Gault podría haber estado girando lentamente durante más de 100 millones de años.

La actividad reciente de Gault es una investigación forense astronómica que involucra a telescopios y astrónomos de todo el mundo. Las prospecciones de todo el cielo, los telescopios terrestres y las instalaciones espaciales, como el Telescopio Espacial Hubble, combinaron sus esfuerzos para hacer posible este descubrimiento.

La pista inicial fue la detección fortuita de la primera cola de escombros, observada el 5 de enero de 2019, por el telescopio del Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre (ATLAS), financiado por la NASA, en Hawai. La cola también apareció en los datos de archivo de diciembre de 2018 de ATLAS y los telescopios Panoramic Survey Telescope y Rapid Response System (Pan-STARRS) en Hawai. A mediados de enero, el Telescopio Canadá-Francia-Hawai en Hawai y el Telescopio Isaac Newton en España espiaron una segunda cola más corta, así como otros observadores. Un análisis de ambas colas sugiere que los dos eventos de polvo ocurrieron alrededor del 28 de octubre y del 30 de diciembre de 2018.

Las observaciones de seguimiento con el Telescopio William Herschel y la Estación Terrestre Óptica de la Agencia Espacial Europea (ESA) en La Palma y Tenerife, España, y el Telescopio Chala del Himalaya en India midieron un período de rotación de dos horas para el objeto, cerca de la velocidad crítica en la que un asteroide de "pila de escombros" suelto comienza a romperse.

"Gault es el mejor ejemplo de 'pistola de fumar' de un rotador rápido en el límite de dos horas", dijo el miembro del equipo Jan Kleyna de la Universidad de Hawai en Honolulu.

Un análisis del entorno que rodea al asteroide por Hubble no reveló signos de escombros más distribuidos, lo que descarta la posibilidad de una colisión con otro asteroide que cause los arrebatos.

Las serpentinas estrechas del asteroide sugieren que el polvo se liberó en ráfagas cortas, que duraron desde unas pocas horas hasta unos pocos días. Estos eventos repentinos inflaron suficientes escombros como para formar una "bola de tierra" de aproximadamente 500 pies (150 metros) de ancho si se compactan juntos. Las colas comenzarán a desvanecerse en unos pocos meses a medida que el polvo se dispersa en el espacio interplanetario.

Fuente: Sctichdaily -  NASA, ESA, K. Meech y J. Kleyna (Universidad de Hawai), y O. Hainaut (Observatorio Europeo del Sur)

 

Un nuevo telescopio de la NASA, capaz de dar a los humanos la imagen más clara del universo desde el Telescopio Espacial Hubble, podría encontrar hasta 1.400 nuevos planetas fuera del sistema solar.

El nuevo telescopio va a preparar el camino para una búsqueda más precisa y enfocada de vida extraterrestre, según el grupo de astrónomos de la Universidad Estatal de Ohio que realizó la investigación.

Este estudio proporciona las estimaciones más detalladas hasta la fecha del alcance potencial de la misión del telescopio de inspección por infrarrojos de campo amplio (llamado WFIRST, por sus siglas en inglés).

El telescopio fue diseñado por la NASA para encontrar nuevos planetas e investigar la energía oscura, exoplanetas y la formación de estrellas y planetas.

Para encontrar nuevos planetas, WFIRST utilizará una microlente gravitacional, una técnica que se basa en la gravedad de las estrellas y los planetas para doblar y magnificar la luz que proviene de las estrellas.

Este efecto de microlente, que está conectado a la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein, permite a un telescopio encontrar planetas que orbitan estrellas a miles de años-luz de distancia de la Tierra, mucho más lejos que otras técnicas de detección de planetas.

Tendrá el mismo tamaño de espejo que el Hubble —2,4m— pero será mucho más potente y podrá explorar el Universo en infrarrojo, a diferencia del Hubble.

La NASA comenzó la planificación inicial del WFIRST en mayo del 2018, y su lanzamiento está previsto para mediados de los años 2020.

En febrero del 2019, la Administración Trump recomendó eliminar el programa WFIRST, aunque más tarde fue reintroducido por el Congreso que le dio a la NASA un aumento del 8% en el presupuesto.

 

Así lo señala un nuevo estudio desarrollado por la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Hace una década que Whatsapp se implementó en nuestra sociedad. Desde entonces, esta red social facilita la comunicación. No sólo a distancia, si no también cuando estamos a pasos de nuestros amigos o familiares.

En la vida cotidiana, se usa habitualmente para socializar o tratar temas sobre el trabajo. Pero ¿qué ocurre cuando pasamos horas enteras frente a esta aplicación? Nuevos estudios afirman que podría ser adictivo.

Erika Villavicencio Ayub, coordinadora de psicología organizacional de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirmó que por recientes estudios médicos y síntomas detectados, el uso intensivo de Whatsapp podría convertirse en una adicción a las Tecnologías de la Información (TIC).

Por otro lado, la coordinadora de la UNAM afirmó que hay una discusión acerca de ésta problemática a nivel social.

De acuerdo con la académica, existen diversos indicadores que detectan si somos o no adictos al whatsapp. Estos, son: el tiempo dedicado a la aplicación, mentir sobre su uso, creer que se reciben notificaciones (alucinaciones o vibración “fantasma”).

A esto, Villavicencio Ayub suma otros síntomas. Entre ellos, descuidar las horas de sueño, el cuidado personal, no alimentarse bien, perder relaciones interpersonales y mantener esta conducta a pesar de las consecuencias negativas.

Conforme la dependencia avanza, el individuo se aísla y baja su rendimiento escolar o laboral. Además, puede llegar a recibir quejas de gente cercana. O bien, puede entrar en ataque de ansiedad cuando no tiene acceso o la batería está por agotarse.

Según Villavicencio Ayub, los que sufren esta adicción también experimentan altos niveles de ansiedad, depresión, fatiga y alteraciones de concentración. Esto se refuerza porque el cerebro recibe una sensación placentera al usar la red.

¿Cómo hacer frente a este problema?

Villavicencio Ayub explicó que esta dependencia ha avanzado a niveles alarmantes en los jóvenes, incluso se han registrado algunos casos de muerte. 

Lo primero que se debe hacer es acudir a un profesional para que diagnostique al paciente para realizar el correspondiente tratamiento.

 

Sputnik- El creciente interés de distintos Estados en el satélite terrestre ha dado un nuevo empujón a la carrera espacial. Los países avanzados y aquellos más noveles en la exploración del cosmos desarrollan sus propios programas lunares por una serie de razones importantes, considera Alia Prokófieva, presidenta del grupo espacial ruso Galaktica.

Prokófieva nombró en un artículo para el portal High Tech cuatro razones por las que los Estados más potentes del mundo quieren ser los primeros en construir fábricas y enviar misiones al satélite terrestre. Lo hacen para obtener sus recursos naturales, producir energía y para lanzar desde la Luna proyectos relacionados con la futura exploración del cosmos.

Paraíso energético

La Luna es una fuente potencial de minerales raros que prácticamente no pueden encontrarse en la Tierra. La superficie lunar está cubierta de regolito, que son restos de materiales poco compactos formados de fragmentos de roca y suelo, compuesto mayormente por oxígeno y silicio, además de aluminio, hierro, magnesio, calcio y en pequeñas cantidades titanio, volframio, molibdeno, oro y platino.

"Claro está que no será rentable transportar las riquezas lunares a la Tierra. Sin embargo, en el futuro será posible procesarlos en el lugar", escribe la autora del artículo. 

Según Prokófieva, para eso será necesario crear las bases lunares y construir las naves espaciales aptas para las misiones duraderas.

Otra virtud de la Luna es la existencia de reservas de hielo acuático que fueron encontradas cerca de los polos. Este hallazgo será útil para la futura colonización de la Luna. Aparte de eso, esta sustancia puede ser una buena fuente de hidrógeno, que es uno de los principales componentes del combustible para los propulsores de los cohetes.

Además, la Luna alberga reservas del helio 3, isótopo que también forma parte de regolito lunar y está considerado el combustible termonuclear de más futuro en el momento actual.

"Las reservas de helio 3 en la Luna pueden variar entre los 100.000 y los 2,5 millones de toneladas en función de los métodos de evaluación", escribe la autora.

Simultáneamente, la Luna es el objeto y la plataforma de una serie de investigaciones dirigidas a crear nuevos materiales, tecnologías y modelos productivos.

El objetivo final es crear estaciones autosuficientes y habitables y apostar por objetos industriales en la Luna. Primeramente, los expertos apuestan por las industrias que necesitan el vacío. Se trata de la cultivación de cristales, la producción de aleaciones superlimpias, la microelectrónica y la nanoelectrónica.

"Mientras que en la Tierra el vacío para estos procesos se crea a mano, el extremo enrarecimiento de la atmósfera en la Luna lo ofrece casi en bandeja", recalca Prokófieva.

La refracción y la extinción, entre otras características físicas de la atmosfera terrestre, impiden a los telescopios obtener imágenes de alta resolución.

La Luna está exenta de estas peculiaridades. El despliegue de un telescopio en la superficie lunar permitirá a los astrónomos no solo obtener imágenes de alta resolución, sino conducir observaciones en gama infrarroja y ultravioleta.

Prokófieva opina que, desde el punto de vista de la cosmonáutica, la ausencia de la atmósfera y la baja gravitación hacen que la Luna sea la plataforma perfecta para lanzar misiones de largo alcance.

"La velocidad orbital, necesaria para poner un objeto en la órbita baja constituye 7,9 km/s para la Tierra y es de 1,7 km/s para la Luna. La velocidad de escape necesaria para abandonar la órbita y superar la atracción gravitacional llega a 11,2 km/s para la Tierra y 2,4 km/s para la Luna", apunta la presidenta del 

Es decir, para realizar las respectivas maniobras, un aparato lanzado desde la Luna necesitará seis veces menos combustible que uno que parte desde la Tierra.

Carrera espacial

Prokófieva también citó en su artículo todos los intentos que emprenden los distintos países para explorar la Luna de una manera lo más rápida posible.

En los próximos años, Rusia planea lanzar paulatinamente tres aparatos de investigación.

Luna 25. Su lugar de aterrizaje se situará en el polo sur de la Luna. Su plazo de exploración será de un año. El objetivo de su misión es estudiar la superficie lunar y elaborar las soluciones tecnológicas para la misión Luna 27 y las demás.

Luna 26. El objetivo de esta misión es explorar de manera remota los recursos lunares y mapear su superficie. Durante un año este aparato se encontrará en la órbita a una altitud de 200 kilómetros. Durante este plazo, la nave bajará dos veces a una altitud de 50 kilómetros para llevar a cabo investigaciones más pormenorizadas.

Luna 27. El lugar de aterrizaje de este aparato —que verá la luz en 2021- se ubicará en el Polo Sur. Sus objetivos serán estudiar el regolito lunar, perforar la superficie del satélite a una profundidad de dos metros y analizar la materia obtenida tras esta perforación.

A su vez, EEUU desarrolla el Sistema de lanzamiento espacial que, en combinación con la nave Orión, llevaría a los astronautas de la NASA más lejos en el espacio que nunca antes.

 

Debido a una serie de fallos técnicos, este lanzamiento, programado para 2018, fue aplazado hasta 2019. Los especialistas estadounidenses esperan que en el trascurso de tres semanas este aparato sobrevuele la Luna y regrese a la Tierra. Si esta misión acaba con éxito, EEUU lanzará una nave pilotada.

Los astrónomos estadounidenses promueven activamente el proyecto de la estación lunar llamado Portal de Espacio Profundo, que también será administrado por la NASA. Se espera que esta sea una base intermedia para una futura expedición a Marte.

El primer módulo de esta estación se colocará en la órbita de la Luna en 2022. En 2023, los módulos de combustible y uno logístico se reúnen con ello. Los módulos habitables serán integrados en esta estación en 2024.

Rusia y EEUU no son las únicas potencias que participan en la carrera espacial. China, la India y Japón también están involucrados en ella.

En la segunda mitad del 2018, China planea lanzar la estación automática Chang'e 4, que realizará el primer aterrizaje suave en la historia en la cara oculta de la Luna e investigará sus territorios. El gigante asiático ya envió al espacio un satélite para mantener la comunicación de esta estación con la Tierra.

En paralelo, China trabaja activamente para crear el cohete superpesado Changzheng-9 o Larga Marcha 9. Si todo sale como debe, este transportará a los astronautas chinos a la propia Luna.

A su vez, la India está desarrollando la estación Chandrayaan-2, que será transportada a la Luna por el cohete portador GSLV Mk II en 2019. Durante un año, esta estación estudiará la superficie lunar.

El lanzamiento de la misión japonesa Smart Lander for Investigating Moon (SLIM) está programado para 2021. Los científicos nipones eligieron el mar lunar Mare Nectaris como lugar de aterrizaje. El principal objetivo de su misión será entender cuán verosímil es la teoría que explica la aparición de la Luna a través de la colisión de un gran objeto celeste con la Tierra.

¿A quién pertenece la Luna?

El gran número y la calidad de proyectos lunares plantean ante sus autores un difícil dilema: necesitan ponerse de acuerdo sobre la división de la superficie lunar entre sí.

Actualmente, según el artículo 2 del Tratado sobre el espacio exterior datado en 1967, el espacio ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos celestes, no podrá ser objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera.

En marzo de 2018, la Casa Blanca publicó el documento llamado Protección y Preservación de Lugares de Aterrizaje y de Artefactos del Programa Lunar Apolo.

En su texto, las autoridades estadounidenses mencionaron que los objetos y los equipos del programa Apolo que se encuentran en la superficie lunar son propiedad de EEUU. Además, exigieron que otros Estados acordaran con Washington la implementación de sus misiones lunares. Según el país norteamericano, este paso es necesario para conservar sus objetos y equipos en la Luna y evitar posibles daños.

Prokófieva supone que las primeras estaciones lunares se crearán en concordancia con el principio de pertenencia estatal. De hecho, serán enclaves de metrópolis terrestres, si bien la superficie lunar bajo sus pies no pertenecerá 'de iure' a nadie.

"Las disputas y conflictos surgirán inevitablemente a medida que se desarrolle la infraestructura. Más tarde o temprano todos los que quieren hacerse con un trozo de la tarta lunar tendrán que ponerse a negociar acerca de la división de su superficie entre sí", concluyó.

 

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APOLLO 11- An Inmersión 360 Adventure

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