Por. Abeth Gustavo Kámell /Cuento Corto 

 

Nació a principio del siglo pasado en una choza de bahareque, sostenida por horcones de guayacán y bejucos, con techo de palma y con sus paredes repelladas con estiércol de vaca revuelto con arena y algo de cemento, en la cima de una montaña, rodeada de fieras depredadoras que con el solo rugido, hasta los ruiseñores y los azulejos huían en desbandada porque infundían terror.

Su nombre casi nadie lo conocía pero alguna vez, un nativo de la montaña y vecino suyo, le llamaba la niña Roque, una diminuta mujer de espejuelos y prendedor en el pelo, que tenía una vocación única: enseñar a leer (al que no sabía sin solicitar dinero a cambio, sino que lo hacía por verdadero amor a Dios y a la virgen) a las

gentes pobres que muchas veces se acostaban sin probar bocado, con cuatro y hasta cinco niños a su cargo, lo que le producía indignación y náuseas:

--Pero ¡qué carajo!, ¿Entonces en dónde está la justica de este mundo corrupto y libertino, que no hace nada para que estos niños no mueran de hambre áh? protestaba en medio de una eterna soledad que desde que su madre la tuvo en su vientre y dio a luz, la venía acompañando como un fantasma prendido a su pellejo, a su piel.

--Bueno niña Roque, yo no sé pero me late que usted tiene razón porque nomás ayer, murieron dos niños del compadre Tomás, ¿y sabe de qué? se preguntaba el humilde labriego Cándido de la Caridad Ibáñez, y enseguida él mismo se contestaba:

--Pues de hambre Niña Roque, de hambre—..

--Bueno don Cándido-- interpeló la niña Roque al hombre longevo—pero recuerde que la vida sigue y que de todas maneras la vida es muy bonita y hay que vivirla, al menos de lo que nos queda a usted y a mí que soy como un mueble viejo que ya hasta las patas le fallan—rio a placer la centenaria anciana, pelando los viejos colmillos cubiertos en oro, de su boca fosilizada.

La niña Roque era en esencia, una extraordinaria mujer de poca estatura pero de gran belleza física que había sobrevivido a la guerra de los mil días y a otra serie de placas apocalípticas que habían azotado al mundo occidental antes que el generalísimo Franco, se apoderara a las malas y dejando un reguero de muertos tirados en las calles, de España, su país.

Era tan anciana la niña Roque, que su hermano gemelo Raulito Carrión Ventura, cada vez que quería recrearse con su humor criollo y montañero, la tomaba del pelo cuando decía jocosamente y riendo respetuosamente:

--La niña Roque es tan vieja, que no se cocina con tres latas de agua, eso sí—proseguía con su mamadera de gallo:

--Ella será más vieja que las montañas de los Andes, pero eso sí: tiene una memoria prodigiosa que ya quisieran tener los jovenzuelos de estos tiempos que creen saberlo todo y a la larga no saben ni dónde están parados—ja- ja- ja- reía copiosamente el hombre pueblerino.

La niña Roque fue una maestra de escuela por vocación pero empírica porque para la época, la carrera docente no hacía parte de los programas educativos de las pocas universidades que existían en su época, por lo que debió echar mano de su sapiencia y de su fluidez verbal, claro que su método para enseñar, era un verdadero chiste por cuanto lo hacía dando pencazos a sus alumnos de primaria cuando alguien se equivocaba leyendo la lección que le correspondía delante de ella.

--Abra la mano—decía quitándose los espejuelos, al alumno que la embarraba.

--No Niña Roque, no por favor—le decían los muchachos al frente suyo.

--Que la abra le he dicho jovencito, o ¿acaso prefiere que en vez de penca le dé correa áh? lo terminaba de asustar.

--Bueno está bien—decía el alumno poseído por el miedo.

La veterana maestra de escuela también tenía una rara adicción por mascar tabaco, según ella, para no perder el brillo de sus dientes, pero lo peor era, que lo hacía delante de sus alumnos de su claustro educativo sin dársele nada, hasta que un padre de familia que tenía a uno de sus pequeños hijos estudiando en su escuelita, le dijo sin más preámbulos y atreviéndose a despertar la ira de la mítica docente:

--Oiga viejita, ¿no le da pena mascar tabaco delante de sus alumnos? Tenga un poco de glamour y cordura y no dé mal ejemplo--.

--Mi señor: ¡Pa la mierda el glamour! Déjeme tal y como soy y más bien, agradezca que su pequeño sabe leer porque yo le enseñé sin cobrarle un peso a usted.

Finalmente a la Niña Roque la volvió loca la menopausia que fue arrasadora con su humanidad. Las oleadas de calor en su cuerpo y los inclementes dolores de cabeza la ponían a delirar hablando disparates, al punto que una noche de luna clara se desnudó totalmente y pegó a correr montaña abajo, gritando despavorida como si hubiese visto al maligno, arrancándose los cabellos hasta dejar su cráneo pelado, como un coco.

El parte médico en consecuencia, dijo que esos ataques de la menopausia, se los originaron los muchachos traviesos que tenía como alumnos en su escuelita.

Finalmente fue confinada, como era habitual por parte de las monarquías reinantes en la era medieval, a una especie de mazmorra, que no era más, que un cepo donde vivió sus últimos días, y en que metían a los desquiciados mentales que perdían la razón casi siempre, debido a amoríos fortuitos que luchaban por un imposible amor.

Abeth Gustavo Kámell, escritor y periodista 

 

 

Sputnik - Casi 4.000 documentos relacionados con la muerte del 35º presidente de EEUU, John F. Kennedy, han sido publicados por el Archivo Nacional de EEUU.

Entre estos materiales se encuentran 17 grabaciones de las entrevistas realizadas al agente de la KGB Yuri Nosenko, quien huyó a EEUU en enero de 1964.

"Nosenko afirmaba que, como parte de su trabajo como agente de la KGB, se ocupó del caso de Lee Harvey Oswald cuando este residió en la URSS entre los años 1959 y 1962", señala el comunicado del Archivo.

Según la versión oficial, Lee Harvey Oswald es el asesino del presidente Kennedy.

En total, se publicaron 3.810 documentos, que incluyen documentos del FBI y la CIA.

La revisión de estos papeles ha sido llevada a cabo conforme a la Ley de Colección de Registros sobre el asesinato de John F. Kennedy de 1992, que establece que "cada registro del asesinato se hará público en su totalidad".

¿Qué hacía Lee Harvey Oswald en la URSS?

Lee Harvey Oswald, infante de Marina de EEUU, desertó a la URSS en octubre de 1959 cuando tenía 19 años. Tras pisar tierra soviética, entregó la solicitud para obtener la ciudadanía soviética, pero fue rechazada. Entonces el joven se abrió las venas en la bañera de su habitación de un hotel moscovita. Cuando lo encontraron lo trasladaron a un hospital psiquiátrico.

Como parte de la terapia, fue enviado a Minsk para trabajar en una fábrica de dispositivos eléctricos. El duro trabajo obrero no le gustó nada al joven estadounidense, quien en su diario se quejaba de la ausencia de boleras y de sitios de ocio nocturno en la URSS.

Después de conocer a Marina, una boticaria de la región de Arjánguelsk, decidió regresar a su patria, lo que finalmente logró en mayo de 1962, acompañado por Marina y su primer bebé.

Deambulando en México

En septiembre de 1963, Oswald huyó a México, donde pidió asilo en la Embajada de la URSS y en el Consulado de Cuba.

En ambos lugares sus solicitudes fueron rechazadas.

Años después, en 2013, el exagente de la KGB Nikolái Leónov declaró a la revista rusa Odnako que fue él quien habló con Oswald aquel día en la en la Embajada de la URSS en México."Frente a mí había una persona muy delgada, diría incluso que extenuada, con los ojos inquietos y nerviosos y las manos temblorosas. Se quejó de que después de su regreso a EEUU desde la URSS, donde trabajó en una fábrica en Minsk, fue perseguido constantemente por personas y organizaciones desconocidas", dijo Leónov.

Finalmente, el exagente le propuso a Oswald escribir una solicitud de ayuda al Presídium del Consejo Supremo de la URSS, pero ni siquiera pudo terminar la carta:

"Sus manos temblaban tanto que rasgaba el papel con su pluma y, al final, se enojó, calificó a los diplomáticos soviéticos de burócratas y hombres sin alma. Afirmó que no podía esperar los cuatro meses requeridos y que se iba a dirigir a la Embajada de Cuba".

De acuerdo con el exfuncionario, el estadunidense repetía todo el tiempo que estaba controlado. Sin embargo, compró un revolver que le llegó a mostrar al funcionario de la Embajada.

Leónov asegura que una persona tan enferma como Oswald no pudo haber asesinado a Kennedy:

"A la vez me dicen que este hombre mató al presidente de Estados Unidos. Creo que era físicamente incapaz de hacerlo. Para disparar un rifle de francotirador a una distancia de entre 200 y 300 metros se necesita estar en forma y tener nervios de acero. Oswald carecía de ambas cosas".

Fuente: Sputnik

 

 

Este sábado se abrirán las puertas de la poesía y Medellín será la capital mundial del ensueño y los versos venidos desde los cinco continentes. 

Con la divisa Construyendo el país soñado, Medellín inaugurará el sábado 8 de julio a las 4:00 p.m. en el Parque de los Deseos la versión 27º  del Festival Internacional de Pesía, que contará con la presencia de 110 invitados nacionales e internacionales, entre ellos 93 poetas de 46 naciones de todos los continentes, cinco Premios Nobel Alternativos, conferencistas, talleristas, destacados  cantantes, actores, músicos y bailarines.

El Festival, honrado con el Premio Nobel Alternativo en 2006 y reconocido como Patrimonio Cultural de la Nación en 2009, se adentrará así en un territorio de celebración de la existencia, la paz, la reconciliación, con la  interrelación de un alto número de importantes poetas y artistas contemporáneos y un público de decenas de miles de asistentes, que llegarán al encuentro, catalogado como el mayor y más cualificado para la poesía en el mundo actual. 

Durante el Festival se celebrarán más de 130 actos, en más de 120 escenarios, que albergarán lecturas de poemas, conciertos, exhibiciones de teatro y danza, cursos, conferencias, talleres y paneles.

Durante la 27ª versión del Festival y de la 21ª Escuela Internacional de Poesía de Medellín, se celebrarán lecturas de poemas en las zonas de normalización de Arauquita, Ituango, Dabeiba y Remedios, donde están haciendo tránsito a la vida civil guerrilleros de las FARC.

La paz, como la poesía, es un fuego sagrado que esparce su influjo en el sueño colectivo de una humanidad agobiada por las guerras. Sin la paz social es muy difícil la paz personal. El fuego de la paz es atizado con la pulsión de vida que todos llevamos dentro, con la poesía que es diálogo, acción creadora, gesta de voluntades encaminadas a llenar de significación lo que adolece de sentido fragmentado, de palabra y sensibilidad rotas por la guerra.

Entre los invitados más importantes hay que resaltar a los poetas árabes Khalid Raissouni (Marruecos), Najwan Darwish (Palestina), Fakhri Ratrout (Jordania), Firas Sulaiman (Siria), Hanane Aad (Líbano) y Samira Negrouche (Argelia); los asiáticos Mei Er (República Popular China) y Haydar Ergülen (Turquía); los poetas originarios Sabino Esteban (Nación Maya, México), Inger-Mari Aikio (Nación Sami, Finlandia), Natalio Hernández (Nación Náhuatl, México  y Juan Gregorio Regino (Nación Mazateca, México); la australiana Maria Takolander; los latinoamericanos Graciela Maturo, Samuel Bossini y Hugo Francisco Rivella (Argentina); los Jesús Sepúlveda y Elvira Hernández (Chile); Margarito Cuellar y Balam Rodrigo (México) y Fabricio Estrada (Honduras); y los europeos Stefan Hertmans (Bélgica), Zingonia Zingone y Peter Waugh (Inglaterra), Gerry Loose (Escocia), Peter Laugesen (Dinamarca), Mina Gligoric (Serbia) y Fahredin Shehu (Kosovo).  

La nómina de poetas colombianos estará encabezada por Jorge Torres, Camila Charry y Pedro Arturo Estrada, junto a un numeroso grupo poetas del país de diferentes generaciones y una amplia representación de jóvenes poetas.

También intervendrán activamente, en una serie de conciertos los cantantes  Saidash Begzy Oglu Mongush (Rusia), Savina Yannatou (Grecia), Polito Ibáñez (Cuba), Chinoy (Chile) y Baatarkhuu Tumendemberel (Mongolia).

La delegación de Premios Nobel Alternativos. entre ellos Bianca Jagger de Nicaragua y Helen Mack de Guatemala, tomarán parte en un foro sobre la situación de los derechos humanos en el mundo y también abordarán el tema de los desaparecidos, en cuyo homenaje se desarrollará un concierto el miércoles 12 de julio, en la Plaza Botero a las 4:00 p.m. 

El Festival es patrocinado por la Alcaldía de Medellín, a través de la Secretaría de Cultura Ciudadana, el Concejo de Medellín, el Ministerio de Cultura de Colombia, la Fundación Right Livelihood Award, Fundación Alta Mane y Alta Mane Italia, Comité Internacional de la Cruz Roja, Fundación Heinrich Boll Colombia, entre otras entidades y la Caja Cooperativa Confiar.

 

 

 

 

 

 

 

 

El actor que saltó a la fama como mil mascaras, el personaje que cambiaba de rostros en la serie de televisión Misión Imposible,  en la década de los 60 murió este sábado en los ángeles a la edad de 89 años. 

"Estamos sumidos en la tristeza de reportar la muerte del icónico actor Martin Landau el 15 de julio de 2017 a la 1:30 pm en el Centro Médico de la UCLA, donde sucumbió a complicaciones inesperadas durante una corta hospitalización", confirmó su publicista.

Landau ganó un Premio de la Academia al Mejor Actor de Reparto por su trabajo como la leyenda de la película Bela Lugosi en Tim Burton-dirigida, por Johnny Depp "Ed Wood" y también recibió nominación para "Crims and Misdemeanors" de Woody Allen y Francis Ford Coppola Tucker: El hombre y su sueño.

Antes de que Landau estuviera molesto por el bicho de actuación, fue un joven dibujante de The New York Daily News, donde pasó casi cinco años como artista editorial. Pero cuando llegó a los 22 años, decidió que vida era el teatro y allí era donde quería estar.

Como estudiante en el estudio de actores junto a otro talento guapo que más tarde se convertiría en una estrella, James Dean. Lo que siguió fueron pequeños papeles en películas épicas de los años 60, como "Cleopatra" (con Elizabeth Taylor) y "La historia más grande jamás contada", el relato de la historia de Jesús desde el nacimiento hasta la resurrección.

Poco después, Landau tomó a la pequeña pantalla con su esposa la actriz Barbara Bain en la serie de televisión de espionaje "Misión Imposible" como Rollin Hand, un maquillador, un mago y "hombre de mil caras". A mediados de los años 70 , Trabajaron juntos de nuevo en la serie de ciencia ficción británica "Space: 1999."

Después de un período seco, los papeles de la película comenzaron a rodar adentro otra vez, asegurando partes en películas como "Tucker: El hombre y su sueño" (1988), "crímenes y misdemeanors" (1989) y Ed Wood (1994), el más adelante para Que ganó un Oscar, Golden Globe y Sag Award. Después de asumir papeles en "Mistresses" con Robert De Niro, "City Hall" con Al Pacino y "Rounders" con Matt Damon, Landau regresó a la televisión por cinco temporadas en "Without a Trace", donde fue nominado a un Emmy Como un hombre que sufre de Alzheimer.

Landau será recordado por un sin número de personajes, pero el icono de su actuación será sin duda el mil mascaras de Misión Imposible, personaje que miles de espectadores durante más de tres décadas esperaron impacientes frente al televisor para verlo junto a Peter Graves y Martín Lupus en la inolvidable serie hoy llevada al cine.

Fuente: The Wrap  

 

 

Por: Abeth G Kámell

 

Cualquier día me encontré a una pequeña hormiga que me miraba con ojos desorbitado, cuando de pronto… escuché un estruendo que no sabía de donde procedía, pues claro:  era una bruja con escoba en mano, revoloteando en mis alrededores como un grillo verde como los que veía siempre, alrededor de las matas de maíz que crecían abundantemente en las fincas de mis padres en las estaciones de primavera cuando apenas era un mocoso que solía jugar con trompos y volar barriletes de colores encendidos como el mismo sol.

Inicialmente sentí un miedo inusitado que muy pronto se tradujo en un sudor frío y espeso como  dicen los abuelos que es la muerte. Yo apenas estaba cerca de cumplir 15 años de edad por lo que no sabía muchas cosas buenas y malas que hacen parte del mundo en que vivimos los humanos. Y frente   a lo que estaba sucediendo en mi entorno de un joven aún impúber, aun sin bozo y vellos en mis axilas, lo único que se me vino a la mente fue:

--Esto está jodido pero tendré que calmarme o este miedo me mandará pa  la porra—reflexioné en cuestión de segundos tal vez para revestirme de ánimo y sacudirme de esa sensación extraña que mi cuerpo estaba experimentando sin saber a ciencia cierta, por qué y de dónde venía ese raro entorno nunca vivido no obstante mi poca edad.

Los ruidos extraños continuaron  en mis alrededores hasta que no soporté más la extraña sensación y dije en voz alta:

--Pero ¡qué mierda es ésta por Dios Santo! pero como cosa rara, de  pronto lo que fue que haya sido, se quedó callado como si se hubiese acurrucado detrás de un matorral, aguardando a ver qué actitud asumía yo que no era más que un pelao cagón que nunca le había echado un piropo a una niña bonita de mi edad cuando asistía a las tómbolas que hacían las madres franciscanas para recoger fondos  para los niños pobres de la región, por cuanto era tímido, penoso, y aún no había aprendido a bailar.

Lo cierto es que el extraño ruido desapareció por un buen tiempo, mientras que el tiempo iba pasando y yo  iba creciendo tanto de estatura como de edad, hasta que en la navidad del año 68 cuando cursaba estudios primarios en el liceo moderno del viejo Víctor, un rector borrachón que dictaba clases de humanidades aún en medio de monumentales peas, el ruido volvió a amargar mi vida porque esta vez fue más intenso al punto que un armario que estaba ocupado por tarros grandes donde empacaban detergentes, se fue a tierra produciendo un estruendo tan grande que al viejo Víctor, mi profesor de humanidades, se le pasó la borrachera en cuestión de segundos y más aún cuando le dije que el armario lo había empujado una bruja que hacía años me venía persiguiendo sin dejarse ver.

--Mire alumno, respete que yo estoy muy viejo para que usted que apenas es un mozalbete, me venga a irrespetar con una pendejada de esas, así que: tenga juicio y eche pa entro, pal salón de clases y punto final—me dijo bastante molesto.

--No profesor, créame que es verdad lo que le cuento, es una bruja que no me deja en paz—le aseguré con carácter y con ojos de susto.

--Ah…son inventos suyos, por qué más bien no me cuenta una de vaqueros o de ficción y le creo—me refutó el viejo Víctor que ya estaba lúcido por cuanto el efecto de licor ingerido ya se había esfumado como alcanfor.

Cuando mi profesor y yo nos disponíamos a ingresar a salón de clases, nuevamente empezamos a sentir como si alguien estuviera arreando vacas y un vaquero las estuviera pastoreando con cantos de monte mediante los cuales los animales se dejan arrear hacia los corrales cuando el sol empieza a esconderse por las laderas de la sierra madre al filo de la tarde.

 

--Pero qué es  esa vaina tan rara—dijo el profesor, pálido  y escuálido del susto.

--Se lo dije señor rector: es la bruja que se descaró porque ahora no solo me persigue a mí sino también a usted—lo  advertí, lo puse en alerta ante la amenaza inminente.

El profesor guardó silencio, me miró a los ojos con rostro de espanto y de pronto, le cayó una olla grande de aluminio en la cabeza sin saber de dónde había caído y mucho menos quién la había lanzado.

¿Carajo pero quién diablos está jodiendo con esto? se preguntó asustado y en voz alta.

--Es la bruja profesor… Es la bruja—le contesté con ganas de correr.

--Bueno si eso es así,  huyamos de aquí, corramos sin parar hasta que estemos a salvo.

Mi profesor pegó una veloz carrera y yo me le pegué atrás como buen gregario pero  durante la estampida, a  él se le cayeron los espejuelos pues era bastante miope, por lo que le dije:

--Profe, se le cayeron los espejuelos.

--No importa, que se caigan pero lo que es a  mí, esta bruja pendeja no me va a joder más, así que sigamos corriendo.

Después de mucho tiempo tuve una premonición en el sentido que la bruja no era más que una hormiga montañera que tenía muchos deseos  de hablarme y como no lo consiguió como hormiga que era, entonces invocó a la bruja “Mayeya”, --una legendaria mujer que se ganaba la vida invocando espíritus y hablando con los muertos--, para que llamara mi atención y lo logró. Por su parte el viejo Víctor, mi flamante profesor de humanidades, no volvió a tomar trago por temor a que la bruja      “Mayeya” le volviera a tirar una olla de aluminio o un caldero por la cabeza: 

--Sí, así es. No sea que esta maldita bruja vuelva a joderme la vida cuando me vea nuevamente borracho ante mis alumnos—sentenció algo perturbado y mirando a los lados y al techo, creyendo que de pronto la burlona bruja, lo estaría observando desde algún lugar del colegio.

Abeth G Kámell, Periodista y escritor de la costa Caribe 

 

 

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