La Filmoteca de Cantabria acoge la exposición 'Buñuel, poeta del cine mexicano', que incluye 60 fotografías inéditas en España sobre la estancia y los rodajes de Luis Buñuel en el país latinoamericano, informa Notimex.

La exposición, comisariada por Javier Espada, fue inaugurada en el marco de la Semana Internacional de Cine de Santander, en el norte español, codirigida por Nacho Carballo y Álvaro Longoria y en la que participó activamente el Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

El evento, que también se realizó en el recién inaugurado Centro Botín, reunió la semana pasada destacados nombres del séptimo arte como Jim Sheridan, Álvaro Brechner, Luis Salazar, los mexicanos Iván Trujillo, Raúl Padilla, Celso García y Rodolfo Guzmán, Esteban Crespo, Santiago Zannou o Carlos Saura, entre otros.

En entrevista con Notimex, el cineasta Javier Espada destacó el surgimiento de este nuevo festival de cine, apadrinado de alguna manera por Buñuel, a través de esta muestra, y por Saura, quien también inauguró en la Filmoteca de Cantabria su exposición 'Fotosaurio'.

Sobre la muestra 'Buñuel, poeta del cine mexicano', anotó que "es una ventana sobre el cine que rodó Luis Buñuel en México y que constituye una gran parte de su trayectoria, porque estamos hablando que la integran fotos de 21 películas, tres por cada una de las 20 producidas o coproducidas por el cineasta en ese país, y Viridiana".

"Hay escenas de estas películas, también nos muestran a Buñuel dirigiendo, así como ese trabajo que hacía el cineasta para crear, para inventar, en un cine que más allá de las limitaciones y de lo alimenticio, nos ofrece obras de arte maravillosas y películas que siguen siendo vigentes", anotó.

Son películas, insistió, que están abiertas a la mirada de los directores de cine actuales, "porque podemos seguir aprendiendo mucho de Buñuel".

De entre las fotografías que integran la exposición, Espada subrayó que 'Los olvidados' es una de las películas más importantes de Buñuel, es como una especie de continuación de 'Las Hurdes'.

La exposición 'Buñuel, poeta del cine mexicano' en Cantabria

"Es una película que no solo quiere contar una historia, y que los protagonistas sean pobres, como hacía el neorrealismo italiano, sino que además, denuncia una injusticia y crea un nuevo género cinematográfico", aseguró.

"Yo creo que es una de las películas más importantes de toda la filmografía de Luis Buñuel y que aquí podemos ver unos fotograbas, pero también pienso que el cine de Buñuel en México es cada vez más valorado, y son muchas las películas que se podrían destacar", añadió.

Hizo hincapié que son películas que nos transmiten esa magia creativa de Buñuel y sobre todo esa capacidad de crear imágenes con "una poética muy fuerte, brutal, cruel, muy intensa, que tiene ese cine de Buñuel y que sigue perturbando y estimulando".

Espada indicó que constantemente surgen nuevos festivales de cine, pero tanto México en general como la figura de Buñuel están constantemente presentes.

"Buñuel sigue estando vigente, pero además es un director que tiende puentes, que es algo muy bonito, está entre América y Europa, con ese surrealismo que nunca abandonó del todo, y con la capacidad de seguir estimulando a cualquier cineasta actual", concluyó.

Fuente: Sputnik 

 

Seamos sinceros: si no fuera por Groucho sólo unos pocos cinéfilos recordaríamos las películas de los hermanos Marx. A cuarenta años de su muerte, Groucho trasciende menos por sus filmes que por esas frases suyas cargadas de ingenio que jamás envejecerán.

¿De que sirve el ingenio cuando no nos divierte? No hay nada más fatigoso que un ingenio triste. Iván Turguéniev

"Su desvergonzado desprecio por el orden establecido, basado en una falta absoluta de sentimentalismo, hará tanta gracia dentro de mil años como lo hizo entonces", dijo alguna vez Woody Allen sobre Groucho y tiene razón.

Las películas de los hermanos Marx —Groucho, Chico, Harpo, y en ocasiones Zeppo—, que constituyen casi un 'género' cinematográfico, puede que resientan el paso del tiempo si nos detenemos en las bufonadas mudas de Harpo y los lucimientos musicales de Chico, pero el humor corrosivo y subversivo de los Marx, esa convivencia única e irreverente de anarquía y absurdo —cuya mejor ilustración es la famosa escena del camarote de la película 'Una noche en la ópera' (1935)—, sobrevivirá junto a las agudezas verbales de Groucho que parecen refractarias a las traducciones aproximadas y el acento esquivo de los doblajes.

Si la mudez de Harpo recuperó la estética de la comedia silente en las películas de los hermanos Marx, Groucho le dio al recién estrenado cine sonoro una razón de ser con sus exaltados desplantes verbales en donde ponía al mundo patas arriba al perturbar toda lógica. "¡Si nos encuentran estamos perdidos! // ¿Cómo vamos a estar perdidos si nos encuentran?" se escucha en la delirante 'Sopa de ganso' (1933). No es de extrañar entonces que la frase "Soy marxista de la tendencia Groucho" fuera una de las pintadas de las revueltas estudiantiles del mayo francés de 1968, una declaración de principios con la que aquellos jóvenes descontentos y deslenguados que querían cambiar el mundo de una vez se quitaban de arriba la presión de la ortodoxia ideológica de una izquierda anquilosada.

Como Chaplin, cuya 'imago' se puede abreviar a bigote y bombín, a Groucho lo revelan sus gafas redondas y el bigote y las cejas pobladas; sin olvidar, por supuesto, su eterno puro, protagonista de uno de sus mejores lances de ingenio: "Quiero mucho a mi marido", le dijo alguna vez una madre de once hijos para explicar su fertilidad.

"Señora, a mí me gusta mucho mi puro, pero de vez en cuando me lo saco de la boca", objetó el comediante. Groucho, que conoció a Charles Chaplin cuando éste apenas si comenzaba a triunfar en la pantalla grande, reconoció en sus memorias ('Groucho y yo') que el inglés fue "el actor cómico más grande que el cine o cualquier otro medio artístico haya producido jamás", lo cual no es un elogio menor proviniendo de un artista al que no pocos le rinden parejo tributo.

El judío y el antisemita

En Groucho, la máscara íntima y a la vez extrínseca que suponen las gafas, el bigote y las cejas, borró por completo a Julius Henry Marx, que tal era el verdadero nombre de quien confesara en cierta ocasión que si bien disfrutaba como actor las carcajadas y los aplausos del público su "mayor afición" había sido siempre el dar a la imprenta algo escrito por él. Esta inclinación por las letras quizás explique por qué cuando a inicios de 1961, en una carta remitida desde Londres, el poeta T.S. Eliot le pidió una fotografía con dedicatoria, Groucho se la enviara sin preguntar razones. En una carta posterior, Eliot le agradeció el envío, pero le solicitó una nueva foto en la que estuviera "caracterizado como en las películas". A partir de ahí se establecería una curiosa relación epistolar entre un judío sagaz y un antisemita embozado en la que el ingenio caótico de Groucho resquebrajaría la mesura y circunspección del autor de 'La tierra baldía'. "Los periódicos publicaron su fotografía y dijeron que, entre otros motivos, venía usted a Londres para verme. Esto aumentó considerablemente mi prestigio en el barrio, de manera especial en la verdulería de la esquina", reconoce jovial Eliot en una de sus cartas al histrión antes de un encuentro dilatado durante dos años que finalmente tuvo lugar en 1964 y cuya demora explica Groucho por la misma vía:

"Mi enfermedad, que hace tres meses mis tres médicos describían como leve, ha ocupado velozmente todo mi organismo. Me apena decir que los tres médicos tienen cierto interés en su bienestar económico. Por esta razón, y hasta el momento, me han sacado ocho mil dólares".

Julius Henry Marx nació en Nueva York, el 2 de octubre de 1890; Groucho falleció en Los Ángeles el 19 de agosto de 1977. Entre ambas fechas se las ingenió para prodigar su divertido ingenio en una veintena de películas, un par de programas de radio, un concurso televisivo del que fue anfitrión y ganar un Oscar honorífico (1974). Su anarquismo —"sea lo que sea, estoy en contra"— y el frecuentar amistades sospechosas de "actividades antinorteamericanas" despertó la suspicacia del FBI que lo investigó desde los años cincuenta hasta principio de los sesenta. Desafortunadamente, una neumonía intratable truncó su intención de "vivir para siempre o morir en el intento" y le impidió además cumplir la exhortación de una admiradora de mediana edad que se lo encontró en una calle de Chicago y le pidió tímidamente:

Fuente -Sputnik 

 

Por. Abeth Gustavo Kámell /Cuento Corto 

 

Nació a principio del siglo pasado en una choza de bahareque, sostenida por horcones de guayacán y bejucos, con techo de palma y con sus paredes repelladas con estiércol de vaca revuelto con arena y algo de cemento, en la cima de una montaña, rodeada de fieras depredadoras que con el solo rugido, hasta los ruiseñores y los azulejos huían en desbandada porque infundían terror.

Su nombre casi nadie lo conocía pero alguna vez, un nativo de la montaña y vecino suyo, le llamaba la niña Roque, una diminuta mujer de espejuelos y prendedor en el pelo, que tenía una vocación única: enseñar a leer (al que no sabía sin solicitar dinero a cambio, sino que lo hacía por verdadero amor a Dios y a la virgen) a las

gentes pobres que muchas veces se acostaban sin probar bocado, con cuatro y hasta cinco niños a su cargo, lo que le producía indignación y náuseas:

--Pero ¡qué carajo!, ¿Entonces en dónde está la justica de este mundo corrupto y libertino, que no hace nada para que estos niños no mueran de hambre áh? protestaba en medio de una eterna soledad que desde que su madre la tuvo en su vientre y dio a luz, la venía acompañando como un fantasma prendido a su pellejo, a su piel.

--Bueno niña Roque, yo no sé pero me late que usted tiene razón porque nomás ayer, murieron dos niños del compadre Tomás, ¿y sabe de qué? se preguntaba el humilde labriego Cándido de la Caridad Ibáñez, y enseguida él mismo se contestaba:

--Pues de hambre Niña Roque, de hambre—..

--Bueno don Cándido-- interpeló la niña Roque al hombre longevo—pero recuerde que la vida sigue y que de todas maneras la vida es muy bonita y hay que vivirla, al menos de lo que nos queda a usted y a mí que soy como un mueble viejo que ya hasta las patas le fallan—rio a placer la centenaria anciana, pelando los viejos colmillos cubiertos en oro, de su boca fosilizada.

La niña Roque era en esencia, una extraordinaria mujer de poca estatura pero de gran belleza física que había sobrevivido a la guerra de los mil días y a otra serie de placas apocalípticas que habían azotado al mundo occidental antes que el generalísimo Franco, se apoderara a las malas y dejando un reguero de muertos tirados en las calles, de España, su país.

Era tan anciana la niña Roque, que su hermano gemelo Raulito Carrión Ventura, cada vez que quería recrearse con su humor criollo y montañero, la tomaba del pelo cuando decía jocosamente y riendo respetuosamente:

--La niña Roque es tan vieja, que no se cocina con tres latas de agua, eso sí—proseguía con su mamadera de gallo:

--Ella será más vieja que las montañas de los Andes, pero eso sí: tiene una memoria prodigiosa que ya quisieran tener los jovenzuelos de estos tiempos que creen saberlo todo y a la larga no saben ni dónde están parados—ja- ja- ja- reía copiosamente el hombre pueblerino.

La niña Roque fue una maestra de escuela por vocación pero empírica porque para la época, la carrera docente no hacía parte de los programas educativos de las pocas universidades que existían en su época, por lo que debió echar mano de su sapiencia y de su fluidez verbal, claro que su método para enseñar, era un verdadero chiste por cuanto lo hacía dando pencazos a sus alumnos de primaria cuando alguien se equivocaba leyendo la lección que le correspondía delante de ella.

--Abra la mano—decía quitándose los espejuelos, al alumno que la embarraba.

--No Niña Roque, no por favor—le decían los muchachos al frente suyo.

--Que la abra le he dicho jovencito, o ¿acaso prefiere que en vez de penca le dé correa áh? lo terminaba de asustar.

--Bueno está bien—decía el alumno poseído por el miedo.

La veterana maestra de escuela también tenía una rara adicción por mascar tabaco, según ella, para no perder el brillo de sus dientes, pero lo peor era, que lo hacía delante de sus alumnos de su claustro educativo sin dársele nada, hasta que un padre de familia que tenía a uno de sus pequeños hijos estudiando en su escuelita, le dijo sin más preámbulos y atreviéndose a despertar la ira de la mítica docente:

--Oiga viejita, ¿no le da pena mascar tabaco delante de sus alumnos? Tenga un poco de glamour y cordura y no dé mal ejemplo--.

--Mi señor: ¡Pa la mierda el glamour! Déjeme tal y como soy y más bien, agradezca que su pequeño sabe leer porque yo le enseñé sin cobrarle un peso a usted.

Finalmente a la Niña Roque la volvió loca la menopausia que fue arrasadora con su humanidad. Las oleadas de calor en su cuerpo y los inclementes dolores de cabeza la ponían a delirar hablando disparates, al punto que una noche de luna clara se desnudó totalmente y pegó a correr montaña abajo, gritando despavorida como si hubiese visto al maligno, arrancándose los cabellos hasta dejar su cráneo pelado, como un coco.

El parte médico en consecuencia, dijo que esos ataques de la menopausia, se los originaron los muchachos traviesos que tenía como alumnos en su escuelita.

Finalmente fue confinada, como era habitual por parte de las monarquías reinantes en la era medieval, a una especie de mazmorra, que no era más, que un cepo donde vivió sus últimos días, y en que metían a los desquiciados mentales que perdían la razón casi siempre, debido a amoríos fortuitos que luchaban por un imposible amor.

Abeth Gustavo Kámell, escritor y periodista 

 

El Muelon” y el “Matasanos”, fueron los film que lo lanzaron al estrellato, después de haber compartido la comedia con Deen Martín, Frank Sinatra y Samy Davis Junior. De el diría Frank Sinatra, “En el set Jerry era arrollador”.

Lewis, alcanzó el estrellato en el mundo del cine, primero con Dean Martin y más tarde con  "El Errand Boy." A ambos lados de la cámara, Lewis era un innovador así como hilarante. Probablemente preferiría ser etiquetado para  las películas que escribió, dirigió, produjo y protagonizó, pero "El rey de la comedia" era su mayor etiqueta y así lo hizo saber durante su larga vida como comediante. 

Era un hombre show, bastaba solo con ver a sus personajes para desternillarse de la risa. El show Johnny Carson, le permitió dispararse y convertirse en una luminaria que despertaba todas las simpatías a donde fuera. Tan brillante eran sus interpretaciones que a menudo solía realizar papeles de personajes que eran adorablemente torpes y dulcemente inocentes.

Incluso cuando Lewis creó el amor apasionado Buddy en su obra maestra cómica, 1963 "El profesor de nuez", Buddy fue el yin y el yang que logró ganar el corazón de Stella Stevens en el carrete final.

Lewis comenzó en 1926 en el vodebil antes de pasar a la radio, al cine y a la Television. Pero mientras que su trabajo ha sido a menudo caricaturizada a las audiencias modernas como un individuo que grita, "LAYDEE!", para  “Los franceses eran Lewis era un verdadero genio.

Para ver sus primeras películas como "The Bellboy" y "The Errand Boy" - su primer y tercer trabajo de dirección - era como ver la repetición de grandes comediantes como Chaplin, Keaton y Lloyd, en un mismo personaje.

A lo largo de su carrera, Lewis creó una innovación tras otra y a medida que se hacía demasiado viejo para interpretar sus personajes, nunca dejo de crear para sus auditorios a los que se entregaba y con los que convirtió la comedia en una clase de vida. "The Jerry Lewis Show" transmitido por la enABC por más de una década le sirvió de trampolín a sus películas donde sus personajes llevaban a reír al punto de alcanzar la histeria.

Lewis también se convirtió en legendario por sus esfuerzos filantrópicos, particularmente el Jerry Lewis Teletón anual, que recaudó dinero para la Asociación de Distrofia Muscular. Los teletones mismos estaban llenos de estrellas y, a menudo smarmy asuntos, pero para una generación de fans, que eran una marca única de kitsch TV. (También recaudaron millones de dólares cada año por una buena causa.)

Sus escenas inolvidables de la película, Never-Liberated Nazi Clown, 'The Day the Clown Cried', permanecerán en el recuerdo el cine de Hollywood que bajo las cámaras lo recibió siendo un joven delgado que parecía pasar desapercibido, que con sus gestos y su polifacéticas actuaciones se convirtió en uno de los inmortales de la comedia y del cine al que le deja una extraordinaria herencia.

Fuente: Resumen de agencias y The Wrap  

 

 

Sputnik - Casi 4.000 documentos relacionados con la muerte del 35º presidente de EEUU, John F. Kennedy, han sido publicados por el Archivo Nacional de EEUU.

Entre estos materiales se encuentran 17 grabaciones de las entrevistas realizadas al agente de la KGB Yuri Nosenko, quien huyó a EEUU en enero de 1964.

"Nosenko afirmaba que, como parte de su trabajo como agente de la KGB, se ocupó del caso de Lee Harvey Oswald cuando este residió en la URSS entre los años 1959 y 1962", señala el comunicado del Archivo.

Según la versión oficial, Lee Harvey Oswald es el asesino del presidente Kennedy.

En total, se publicaron 3.810 documentos, que incluyen documentos del FBI y la CIA.

La revisión de estos papeles ha sido llevada a cabo conforme a la Ley de Colección de Registros sobre el asesinato de John F. Kennedy de 1992, que establece que "cada registro del asesinato se hará público en su totalidad".

¿Qué hacía Lee Harvey Oswald en la URSS?

Lee Harvey Oswald, infante de Marina de EEUU, desertó a la URSS en octubre de 1959 cuando tenía 19 años. Tras pisar tierra soviética, entregó la solicitud para obtener la ciudadanía soviética, pero fue rechazada. Entonces el joven se abrió las venas en la bañera de su habitación de un hotel moscovita. Cuando lo encontraron lo trasladaron a un hospital psiquiátrico.

Como parte de la terapia, fue enviado a Minsk para trabajar en una fábrica de dispositivos eléctricos. El duro trabajo obrero no le gustó nada al joven estadounidense, quien en su diario se quejaba de la ausencia de boleras y de sitios de ocio nocturno en la URSS.

Después de conocer a Marina, una boticaria de la región de Arjánguelsk, decidió regresar a su patria, lo que finalmente logró en mayo de 1962, acompañado por Marina y su primer bebé.

Deambulando en México

En septiembre de 1963, Oswald huyó a México, donde pidió asilo en la Embajada de la URSS y en el Consulado de Cuba.

En ambos lugares sus solicitudes fueron rechazadas.

Años después, en 2013, el exagente de la KGB Nikolái Leónov declaró a la revista rusa Odnako que fue él quien habló con Oswald aquel día en la en la Embajada de la URSS en México."Frente a mí había una persona muy delgada, diría incluso que extenuada, con los ojos inquietos y nerviosos y las manos temblorosas. Se quejó de que después de su regreso a EEUU desde la URSS, donde trabajó en una fábrica en Minsk, fue perseguido constantemente por personas y organizaciones desconocidas", dijo Leónov.

Finalmente, el exagente le propuso a Oswald escribir una solicitud de ayuda al Presídium del Consejo Supremo de la URSS, pero ni siquiera pudo terminar la carta:

"Sus manos temblaban tanto que rasgaba el papel con su pluma y, al final, se enojó, calificó a los diplomáticos soviéticos de burócratas y hombres sin alma. Afirmó que no podía esperar los cuatro meses requeridos y que se iba a dirigir a la Embajada de Cuba".

De acuerdo con el exfuncionario, el estadunidense repetía todo el tiempo que estaba controlado. Sin embargo, compró un revolver que le llegó a mostrar al funcionario de la Embajada.

Leónov asegura que una persona tan enferma como Oswald no pudo haber asesinado a Kennedy:

"A la vez me dicen que este hombre mató al presidente de Estados Unidos. Creo que era físicamente incapaz de hacerlo. Para disparar un rifle de francotirador a una distancia de entre 200 y 300 metros se necesita estar en forma y tener nervios de acero. Oswald carecía de ambas cosas".

Fuente: Sputnik

 

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