David Llanos estudiante de ultimo año de la Universidad Católica

Por: David Llanos F

Luego de 4 meses de haberse confirmado el primer caso de Covid-19 en Colombia, el Gobierno Nacional ha venido volcando sus esfuerzos fiscales en la inyección de liquidez en la gran mayoría de sectores de la economía, en especial el financiero, lo anterior con la firme idea de prevenir una mayor catástrofe en el país.

Sin embargo, esa estrategia tiene ciertas críticas, algo que los economistas llaman consiste básicamente en lo que el reconocido economista Joseph Stiglitz explica en sus escritos como la formación de colchones de capital, dinero que se termina guardando para el futuro.

A su vez, el esfuerzo en los programas sociales para los más vulnerables ha sido clave para contener la constante destrucción de empleos, situación que conllevo a la creación de programas como el ingreso solidario, medida que por todo lo demás ha podido aliviar medianamente el flujo de caja de muchos hogares.

Entre tanto, las empresas que terminan por ser objetivo estructural para promover la productividad, son también llamadas a recibir la atención y las ayudas del ejecutivo, pues en estos cuatro meses miles de empresas no cuentan con la solvencia de caja suficiente para pagar las nóminas, avizorando con temor el despido masivo de personal.

En cuanto las cifras, el Marco Fiscal de Mediano plazo empeoro la proyección del PIB durante el 2020, situándolo en un -5.5%, a eso se le suma un precio del petróleo que en un solo día cayó 25%; un dólar a precios históricos de $4.000; una inflación cerrando el año entre 2.15% a 1.9%; una tasa de intervención que en su última disminución bajo 25 pb llegando al 2.5% y, finalmente con una deuda histórica de niveles del 60% del PIB, proyección que no resulta opuesta por el gasto que ha venido asumiendo el Gobierno en época de pandemia, lo que paralelamente incidió en la métricas fiscales, ampliando el déficit fiscal al 6.1% del PIB para este año.

De acuerdo con lo que he dicho hasta el momento, el 2020 será recordado como uno de los peores años en materia económica, y la pregunta de fondo es ¿Cómo estamos pensando repontencializar la economía?

Frente a la estrategia que se conoce del Gobierno para dinamizar la economía se destacan iniciativas que buscan apoyar al emprendimiento nacional, proponiendo una disminución en la tramitología, promover la exportación de servicios basados en el conocimiento y, otorgando paralelamente beneficios tributarios, al mismo tiempo, que se habla del financiamiento empresarial con el fin de recuperar más de 130.000 mi pymes.

Básicamente se puede concluir que la gran mayoría de iniciativas se concentran en sectores que han sido altamente afectados por el coronavirus, el turismo, el comercio y la industria, los cuales serán el eje central para la repontecialización económica a corto plazo permitiendo superar poco a poco los devastadores efectos de la Covid-19.

Por otra parte, preocupa todavía cuestiones como la pobreza, pues expertos y académicos, revelan que con todo los estragos de la pandemia, estaríamos volviendo a niveles como los de hace una década, lo que indica que los avances en este frente prácticamente se esfumaron.

Las crisis terminan siendo grandes oportunidades para implementar cambios selectivos en la sociedad y en el manejo de las políticas, no es la primera ni la ultima crisis que los países tendrán que afrontar, el reto está en ¿Cómo los países están reaccionando a las crisis? Y si, las decisiones tomadas hasta ahora serán honestamente las mejores lecciones para definir a Colombia como modelo a seguir.

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